Desde los años 60, los creadores de Astérix supieron mostrar su ingenio al anunciar la llegada de un nuevo álbum. En la época de la revista Pilote, Goscinny y Uderzo se divertían parodiando la televisión: conferencias de prensa satíricas, entrevistas ficticias, apariciones en programas de culto… Cada lanzamiento era una puesta en escena deliciosa, que jugaba con el misterio y el humor.
Para Astérix en Lusitania, Fabcaro y Conrad toman la antorcha con un enfoque decididamente moderno: una simulación de vídeo al estilo de una entrevista atípica, en la que el entrevistador permanece fuera de campo. Fieles al espíritu de la serie, los dos héroes se enfrentan a la regla del secreto absoluto. Uno intenta resistir, el otro casi cede…
Una vez más, se respeta la tradición: despertar la curiosidad sin revelar nada es todo un arte —y Astérix es su maestro.
